Todos los sistemas fotovoltaicos transforman la radiación solar en energía, la cual puede ser utilizada para obtener electricidad o calor solar y utilizarlo en distintos procesos industriales. Sin embargo, existen distintos tipos de instalaciones que varían según su función y materiales con los que están construidos.

Tipos de sistemas fotovoltaicos

Los sistemas fotovoltaicos se clasifican en dos grupos:

  1. Los sistemas fotovoltaicos aislados (sin conexión a la red eléctrica)
  2. Los sistemas fotovoltaicos de autoconsumo (conectados a la red eléctrica)

Sistemas fotovoltaicos aislados

Este tipo de instalaciones no están conectadas a la red eléctrica de distribución. La energía se genera y consume en el mismo punto o se almacena en un banco de baterías. Los sistemas proporcionar la energía eléctrica necesaria para abastecer los edificios sin necesidad de recurrir a los métodos convencionales.

Gracias a que almacena la energía, puede utilizarse en las noches y durante los días nublados, no obstante, es importante que la instalación reciba suficiente radiación solar.

Sistemas fotovoltaicos de autoconsumo

Esta clase de instalaciones conviven con la red eléctrica y opera en paralelo a ella, a veces resultan más económicas debido a que no necesitan un banco de baterías y porque a través de ellos pueden venderse los excedentes energéticos a la compañía de luz. Las redes Smart Grid pertenecen a este tipo de sistemas.

Pueden o no contar con sistemas de almacenamiento, pero si no los tiene, gracias a su conexión con la red eléctrica la operación puede continuar durante las noches o en días nublados.

Tipos de celdas fotovoltaicas

Además de las instalaciones, es importante conocer que hay una gran variedad de materiales para construir las celdas solares de los sistemas fotovoltaicos. Los tipos de construcción de los paneles fotovoltaicos son:

  • Silicio monocristalino: se utiliza para los paneles fotovoltaicos de alto rendimiento, ya que tienen una eficiencia de 18 al 21%.
  • Silicio policristalino: las celdas solares de este tipo de material son más económicas, pero su eficiencia es menor (del 15 al 17%). Se fabrican mediante el reciclaje de componentes electrónicos desechados, los llamados “restos de silicio” y son fáciles de instalar.
  • Silicio amorfo: este tipo de celdas solares tienen una eficiencia baja, tan solo del 8%, pero son mucho más baratas. Este tipo de material absorbe en mayor medida la parte visible del espectro de la radiación solar, pero menos eficaz en la recolección de la parte infrarroja.
  • Celdas fotoelectroquímicas: este tipo de celdas solares existen desde 1991; sin embargo, aún es una tecnología emergente, ya que se ha observado que los tintes que utilizan sufren problemas de degradación.
  • Celda fotovoltaica híbrida: combina las ventajas de los semiconductores orgánicos y varios tipos de semiconductores inorgánicos.
  • Celda fotovoltaica concentrada: combina las tecnologías antes mencionadas con lentes de concentración solar que aumentan significativamente la eficiencia. Se estima que serán la nueva generación de paneles solares.

Para conocer cuál es el sistema fotovoltaico más adecuado para tu empresa, necesitas asesoría experta, ya que la elección varía de acuerdo con tus necesidades energéticas.

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